El fenómeno contemporáneo de la piratería ha dado una misión añadida a las marinas occidentales, o mejor dicho ha puesto de actualidad una labor de la Armada casi desconocida hasta tiempos recientes y que puede convertirse en su misión principal en los tiempos inmediatos. La seguridad marítima y la acción del estado en la mar o sea la acción maritima.
Esta intervención del estado en la mar es ejecutada en España por las Fuerzas de Acción Marítima, FAM, cuya misión comprende tanto la seguridad marítima, presencia naval, la lucha contra minas, la acción de guardacostas, la patrulla marítima, la vigilancia de las zonas pesqueras, el apoyo a Salvamento Marítimo, protección de otras unidades navales frente a lanchas ligeras, semirrigidas o buceadores, apoyo a operaciones especiales, lucha contra la inmigración ilegal, evacuación de no combatientes de escenarios de conflicto, cooperación con Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, FCSE,  lucha contra el terrorismo, narcotráfico y la piratería. En resumen se puede decir que todas las acciones que podría desempeñar la Armada en el mar salvo las propias de combate y guerra en el mar.
Y de estas misiones de acción marítima es la lucha contra la piratería la que se ha convertido en una  autentica “razón de ser”   habida cuenta de la virulencia del escenario somalí y que el fenómeno pirático parece extenderse a otras latitudes del continente africano e incluso expandirse por Asia o llegar a otros mares más cercanos.

Y aunque era una obviedad el empleo de fragatas o buques de gran porte en esta lucha contra el filibusterismo se antojaba totalmente inadecuada por la desproporción de medios entre los de los filibusteros y los de las marinas que se les enfrentan. El usar una fragata lanzamisiles de alta tecnología que lleva hasta 2 centenares de tripulantes, equipada con misiles antibuque, helicópteros o artillería pesada para acabar con una patera pirata cuyos bucaneros que empuñan unos Kalashnikov herrumbrosos es un ejemplo de matar moscas a cañonazos.
Al respecto era necesario un buque capacitado para realizar esta misión con total eficacia y superioridad  táctica pero con la economía de medios adecuada para que la acción resultara provechosa, amén que los barcos deberían cumplimentar otras operaciones de acción marítima con eficacia garantizando una buena polivalencia.
Esta fue la razón de ser de desarrollar la serie de Buques de Acción Marítima. BAM.

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Amanece en el puerto de Cartagena con el “Meteoro” P-41 amarrado al muelle de La Curra.

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Detalle del ventanal del puente de mando.

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El P-41 es el cuarto buque de la Armada Española

que lleva tal nombre.

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   Entrada al hangar del “Meteoro”.

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 El capitán de corbeta David Fernández Portal

expone las características de su navío.

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Sala de operaciones del “Meteoro”.

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Aspecto del comedor de oficiales.

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Sala de mandos. El buque ha sido construido pensando en la comodidad y calidad de vida de la tripulación sin mermar la eficacia operativa.

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Trabajando los sistemas del CIC.

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Detalle de las consolas de control de los cañones de 76 y 25 mm.



PROGRAMA BAM
En la actualidad la Armada dispone de 12 patrulleros de altura de tres clases diferentes, 4 clase Descubierta (antiguas corbetas), 4 clase Chilreu y 4 clase Serviola, algunos con mas de 20 años de antigüedad y de tamaños y capacidades diferentes y carentes de prestaciones que hoy día, como la capacidad de llevar helicópteros, se consideran insustituibles.
El proyecto BAM nació de la idea  de sustituir esta variedad de buques por un solo modelo polivalente capaz de realizar toda clase de actividades de acción marítima con medios de alta tecnología, dotación reducida, economía de medios  y capacidad de acometer múltiples capacidades y misiones.
En definitiva un solo modelo de buque, que salvo la lucha contra minas, fuera capaz de acometer todas las capacidades de presencia del estado en la mar, acción  marítima.
Esto implicó una estrecha colaboración entre los técnicos de la Armada y los ingenieros de la empresa Navantia, antiguas Bazán e Izar, con la idea de encontrar un diseño adecuado que fuera capaz de cumplir con todas las necesidades exigidas, colaboración que implico horas y horas de trabajo frente a los ordenadores y las mesas de dibujo y multitud de reuniones para limar asperezas y encontrar el objetivo que se pretendía.
Finalmente todo el proceso de desarrollo tuvo su fruto y se encontró el diseño de buque adecuado con el tonelaje y porte adecuados para cumplir las peticiones requeridas.

Así en 2005 el consejo de ministros emitía el real decreto por el que se ordenaba la construcción de los cuatro primeros buques de la serie: “Meteoro”, “Rayo”, Relámpago” y “Tornado”.
Construida en los astilleros de Navantia en San Fernando y Puerto Real la serie empezó a ser botada en octubre 2009 por su primer ejemplar el P-41 “Meteoro”, al completarse las construcciones el resto de buques serian botados sucesivamente, el último el “Tornado” botado el pasado 21 de marzo de este 2011, con las sucesivas botaduras y puestas a punto los buques serian entregados a la Armada al concluirse su puesta en operaciones, así el “Meteoro” seria entregado a la Armada el 28 de julio y el segundo de la serie el P-42 “Rayo” lo recibió la Armada el  26 de octubre.
El éxito del diseño y las grandes expectativas que ha despertado ha confirmado el contrato, aprobado por el consejo de ministros en marzo, de una nueva partida de otros cinco buques. Los tres primeros en la versión de patrulleros como los cuatro de la primera serie, con que los BAM  que relevaran a la flota de patrulleros de la Armada serán un total de siete capaces de hacer el trabajo de los doce existentes. Un cuarto BAM se modificará para emplearse para misiones de salvamento y rescate en la mar  y un quinto en versión de investigación oceanográfica  capaz de operar en aguas polares y contactar con las bases árticas Juan Carlos I y Gabriel de Castilla. La variedad de misiones encomendada a los buques es una muestra clara de su versatilidad.
Con el “Meteoro” ya entregado y pronto a recibir su bandera de combate, se especula con marzo de 2012, hemos podido acercarnos al barco en la base de Cartagena donde realiza sus últimas pruebas de mar para conocerlo en profundidad.


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El segundo comandante explica los sistemas del CIC.

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Consola de mando del cañón Oto Melara de 76/62 mm.

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El cañón italiano Oto Melara del 76 se ha revelado magnífico para su uso por toda clase de buques con unos resultados excepcionales, pese a los años de su diseño sigue siendo usado por marinas de todo el mundo sin que exista un sustituto claro que lo jubile. Un arma que ha superado la prueba del tiempo.

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Consolas de los cañones Typhoon de 25 mm.

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 El cañón Typhoon es una de las últimas

adquisiciones de armamento de la Armada.

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  El segundo de a bordo explica las ventajas del

control por consola de los cañones de 25 mm.

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El sistema Typhoon esta totalmente automatizado y se guía por

sistemas de puntería optrónicos que le garantizan

captar imágenes a largas distancias.

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 Pantallas de los sistemas de navegación, radar,

sonar, vía satélite en el CIC del “Meteoro”.

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 El calibre y el tiro rápido de los cañones Typhoon les hacen muy aptos en la lucha contra la piratería y da los BAM cierta capacidad antiaérea, especialmente contra helicópteros y aviones ligeros.

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 El puente de mando. Dos asientos para los dos únicos gobernadores, timonel y navegante, que necesita el buque.



EL METORO P-41
Los de la clase BAM no son buques pequeños, con sus 2.800 toneladas de capacidad 93,90 metros de eslora y 14 de manga su tamaño es inferior al de una fragata, 4.000 toneladas de promedio, pero es mas grande que las corbetas clase “Descubierta”, y por supuesto que cualquier otro patrullero en servicio, de hecho aventaja a las corbetas en eslora por casi diez metros y en ocho metros de manga y puestos ambos buques uno al lado de otro el BAM  destaca claramente por su tamaño. Pero mientras una “Descubierta” necesita de 84 tripulantes para su gobierno al “Meteoro” le basta con 35 gracias a que todos sus sistemas están automatizados e informatizados, se ha buscado que la mayoría de materiales y sistemas sean de doble uso y fáciles de encontrar en el mercado civil. De hecho todo el sistema del buque está organizado mediante un sistema de informático de mantenimiento productivo que analiza todos los datos en su sistema, los confirma vía satélite e informa de cualquier fallo, así todos los sistemas del barco están controlados automáticamente y de existir un error a cualquier nivel el sistema lo detecta, lo analiza y avisa del defecto.
Hasta el punto es exhaustivo el sistema que cada tripulante dispone de su tarjeta personal que identifica su situación en el buque por tanto puede ser localizado en el acto y evitarse cualquier accidente inadvertido como un “hombre al agua” pues en tiempo real el sistema conoce de su posición a bordo. Aunque tiene una pequeña pega relatada por el comandante del navío, el capitán de corbeta Fernández Portal. “Nos ha fastidiado el escaqueo, ahora no hay forma de escabullirse”.

Gracias a esta automatización el ahorro de personal es muy notable, como ejemplo el puente solo necesita de dos tripulantes y el Centro de Información y Combate, CIC, de tres con lo que la mejora de habitabilidad y calidad de vida es total. Espacios mas amplios y diáfanos, menos aglomeraciones, mas áreas de vida, intimidad y comodidad, conexiones a Internet vía satélite y puntos de ocio como sala de video, biblioteca o gimnasio. Mientras que en buques más antiguos como las corbetas 84 personas deben convivir en un espacio más pequeño, en un BAM conviven 35 en un navío que es casi la mitad de grande, de este modo cada tripulante es responsable de la limpieza y cuidado del espacio que utiliza y en puerto todos los servicios de limpieza y mantenimiento están externalizados a contratas civiles.

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Explicaciones sobre el manejo de los sistemas del puente.

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Detalle del puesto del timonel y las consolas a su disposición.

 

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Detalle superior de la proa del Meteoro con la pieza del 76.

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Los equipos de prensa toman imágenes

de los sistemas del puente de mando.

 

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 Amarrados delante al “Meteoro” el P-76 “Infanta Elena” y el buque de transporte “Contramaestre Casado” operado por el Ejercito de Tierra.

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Artillero del cañón Typhoon descubre la pieza a su cargo.

 

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Artillero junto a su arma. Aunque su disparo es automático en una emergencia el cañón puede ser disparado manualmente en sistema degradado.

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Detalle trasero del castillo del buque

 

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  La clase BAM porta dos cañones Typhoon

de 25 mm, uno por cada banda.

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 Detalle de la pista de vuelo capaz de albergar cualquier helicóptero de la Armada y cualquier modelo homologado militar, policial o civil.

 



Ahora bien, en una misión antipiratería  la tripulación habitual de 35 marinos se ve incrementada en 10 efectivos de marinería y se le añade un equipo de asalto de Infantería de Marina o de la Fuerza de Guerra Naval Especial, FGNE, de otros 10 miembros y otros 15 efectivos extra de un componente aéreo para  helicóptero, con lo que la tripulación normal es de 70 en misiones operativas y aún así el “Meteoro” seria capaz de alojar hasta 16 tripulantes más.
Este tamaño es el que permite unas capacidades superiores como la disposición de transportar un helicóptero, de hecho en el diseño de los navíos y sus hangares se pensó en el transporte del novísimo NH-90 navalizado, sin embargo la adquisición de este helicóptero todavía está en el aire y sigue sin concretarse pero ello no supone ningún problema pues el diseño del navío le permite alojar y operar con cualquier helicóptero de la Armada y cualquiera de los otros dos ejércitos o de las FCSE que estén homologados para operar desde buques, homologación extendida a todas las naciones aliadas, esta versatilidad en el uso de helicópteros se esta revelando como vital a la hora de enfrentarse a los piratas en  la operación Atalanta en Somalía y el Cuerno de África.
Del mismo modo el P-41 transporta en sendas celdas escamoteadas en ambas bandas dos lanchas Zodiac pesadas RHIP especialmente pensadas para operaciones de abordaje, asalto o rescate en la mar.
El diseño del navío al ser modular y compacto le da cierta furtividad al radar del estilo al que tienen las fragatas F-100, cuya firma radárica equivaldría al de un pesquero de bajura y eso que son buques de más de 4.000 toneladas, amén que al ser un diseño con menos superficies planas y cubiertas horizontales y basarse más en el plano inclinado soporta mejor el castigo del mar reduciéndose los embalsamientos de agua salada y el desgate por el salitre y oleaje.
La autonomía de víveres del buque es de 35 días aunque su  sistema de cuatro motores mixto diésel/eléctricos le permite una autonomía operativa superior lo que le faculta para una estancia en la mar más prolongada, aunque se dependería del suministro de buques nodriza especialmente a lo que los alimentos se refiere, lo que permite patrullajes en alta mar en áreas alejadas y durante periodos prolongados de tiempo con lo que se convierte en un verdadero patrullero de altura.
Pensando en estas misiones de patrulla contra la piratería se discurrió durante el diseño del buque que el armamento que debería portar debería ser lo suficientemente poderoso para batir cualquier amenaza pirática sin dificultad y con superioridad pero sin caer en la exageración ni el exceso como la batería de misiles de una fragata, era preciso buscar un equilibro. Este se encontró con la implementación del versátil cañón Oto/Melara de 76/62 mm, la colocación de dos cañones automáticos Typhoon de 25 mm, la disposición de dos ametralladoras M-2 de 12,7mm y de otras dos MG-3 de 7,62 mm  por banda.
A contar que tanto el Oto/Melara como los cañones Typhoon son totalmente automáticos y se manejan con sendas pantallas con joystick desde el Centro de Información y Combate, CIC, donde los artilleros solo tienen que fijar el blanco en la cruz filar y volarlo a placer, cualquier operador de CIC formado en un BAM está capacitado para servir en el equivalente de cualquier buque de guerra. El equilibrio buscado de total superioridad táctica contra la delincuencia marítima sin caer en la demasía.
Ahora bien, un BAM es un buque versátil y polivalente y si dadas las circunstancias su papel de patrullero fuera superado por las circunstancias su armamento puede ser potenciado con sistemas más potentes tras un breve paso por astilleros para adaptarles material adicional como sistemas de torpedos o misiles si la situación lo requiera.
Esta versatilidad se da también en su capacidad de carga de hasta 6 contenedores capaces de albergar desde quirófanos a equipos de transmisiones, vehículos aéreos no tripulados, aviones blanco, simuladores de señales, medios antipolución, equipos de buceadores, talleres varios, etc.
El buque puede ser usado en casos de catástrofe como medio de evacuación capaz de transportar 80 evacuados cada vez y atenderlos durante 48 horas, puede recoger vertidos en la mar hasta los 130 metros cúbicos, ejercer de hospital en la mar, lucha contraincendios, etc.
En definitiva un verdadero buque polivalente capaz de realizar todas las tareas  de acción marítima sin estar restringido a una sola función como los actuales patrulleros.

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Explicaciones del segundo comandante

en la sala de control de maquinas.

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Motores híbridos, diésel/eléctricos, del “Meteoro”.

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Un suboficial revisa los sistemas motrices del buque en su consola.

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En la sala de maquinas se dispone de c

onsolas de control  de la maquinaria.

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çConsolas duplicadas en la sala de control.

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Aspecto de buque nuevo, la maquinaria

está en un estado impecable.

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 Aspecto diáfano de los pasillos. Se ha tratado en el diseño de crear corredores anchos, de fácil acceso y movimiento.

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El “Meteoro” P-41 en puerto.

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Detalle de la compuerta escamoteable donde se guardan las lanchas Zodiac RHIP, una por banda.

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Detalle del cañón de 76 mm principal arma del navío.



OPERACIONES FUTURAS
Concluyendo sus últimas pruebas de mar en la base de Cartagena y con visitas cotidianas de los técnicos de Navantia prácticamente a diario para ajustar sistemas, el “Meteoro” P-41 recibirá en marzo de 2012 su bandera de combate con lo que se le dará como apto para intervenir en misiones reales. Nadie duda que será la operación Atalanta en Somalía su primer destino operativo y de hecho el estado mayor de la armada maneja los cuadrantes de la tripulación pensando en esta misión.
Concluida esta misión, la base del “Meteoro”, y del resto de la primera serie de buques BAM, serán las  Palmas de Gran Canaria desde donde tendrá un área permanente de actuación de 3.500 millas náuticas.
Cuando los demás buques de la serie sean entregados a la Armada y vayan alcanzando la condición operativa paulatinamente la Armada remplazará su flota de patrulleros de 3 tipos distintos a una sola clase, aunque la clase “Descubierta” modernizada recientemente todavía se mantendrá operativa para realizar otro tipo de tareas durante un tiempo.
En cuanto a las posibilidades de exportación de la clase las perspectivas son excelentes pues ya se han firmado contratos con Venezuela, Australia y Chile, existiendo perspectivas de firmar contratos de venta y fabricación con Arabia Saudí y Nueva Zelanda. De hecho hasta 30 delegaciones de marinas internacionales, incluida la Guardia Costera de los EEUU, han visitado el P-41  “Meteoro”    para conocer sus capacidades con lo que se espera una buena cartera de pedidos que serian un verdadero bálsamo para los astilleros españoles. No es de extrañar, quizás con la serie BAM se haya encontrado el diseño perfecto del patrullero polivalente una muestra clara de la excelencia del diseño naval español.

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El “Infanta Elena” y el “Contramaestre Casado” en puerto.

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Proa del “Meteoro”.

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Detalle exterior del puente de mando.

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El “Infanta Elena”. Aunque los BAM retiren a su clase de la función de patrullero no esta previsto en principio su cese.

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El P-41 “Meteoro” primero de su clase de servicio en la Armada.



25.    Amarrados delante al “Meteoro” el P-76 “Infanta Elena” y el buque de transporte